En un nuevo Coloquio Académico, el psicólogo y académico del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental Oriente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, Dr. Roberto Arístegui, presentó los aportes de la microfenomenología al estudio de los procesos de cambio en psicoterapia, una aproximación que busca acceder a la experiencia concreta de las personas y comprender cómo esta se transforma a lo largo del encuentro psicoterapéutico.
¿Cómo vivimos una experiencia antes de explicarla o interpretarla? Con esta pregunta, el Dr. Roberto Arístegui, psicólogo, Doctor en Ciencias Sociales, Doctor en Filosofía y académico del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental Oriente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, abrió su exposición sobre la microfenomenología, un método de entrevista que ayuda a la persona a describir con precisión lo que está viviendo, paso a paso, en lugar de explicarlo o interpretarlo de inmediato. Su foco está puesto en la vivencia concreta y en cómo esta se despliega en el momento presente, más que en las ideas o interpretaciones que la persona construye después.
A diferencia de una conversación centrada en buscar de inmediato las causas de lo que ocurre, este enfoque propone volver a lo que el Dr. Arístegui llamó el “referente directo” de la experiencia: aquello que efectivamente se vive antes de ser explicado. Para lograrlo se utilizan preguntas que ayudan a precisar cómo se siente una situación y en qué orden aparece. “Sin embargo, una profundización podría ser ¿cómo ocurre esto exactamente? ¿Qué apareció primero?”, explicó. Así, cuando la persona empieza a formular juicios o explicaciones generales, el trabajo consiste en regresar a lo que realmente experimentó.
Esta manera de aproximarse a la experiencia resulta especialmente útil en psicoterapia. El académico recordó investigaciones sobre los factores del cambio terapéutico en las que se observó que, en ciertos momentos, las personas comenzaban a hablar de sí mismas desde su propia vivencia. Ese hallazgo permite estudiar con mayor precisión qué ocurre en esos episodios y qué puede hacer el terapeuta para favorecerlos. En esa línea, el Dr. Arístegui planteó una de las preguntas centrales de su investigación: “¿qué tipo de acciones tiene el terapeuta que favorecen esa emergencia de la autoreferencia?”.
Desde esta mirada, de acuerdo al especialista, el cambio en terapia no consiste solo en encontrar una explicación para un problema, sino también en modificar la forma en que una persona se relaciona consigo misma mientras está en relación con otro. En lugar de quedarse en afirmaciones generales como “soy ansioso”, la exploración puede orientarse a cómo se está viviendo esa ansiedad en ese preciso momento, dónde se siente y qué posibilidades abre. La microfenomenología, en ese sentido, ofrece herramientas para observar procesos que suelen pasar inadvertidos cuando la conversación se mantiene solo en un plano conceptual.
La propuesta pone el acento en el aquí y ahora de la relación terapéutica, entendiendo que el cambio no ocurre dentro de una persona aislada, sino en el vínculo con otro. Por eso, para el académico, la manera en que alguien se relaciona consigo mismo se transforma en presencia del terapeuta: “Si yo estoy en la segunda persona aquí y ahora, entro en contacto aquí y ahora, accedo a la experiencia con el otro, también me comporto conmigo mismo (…). Creo que la microfenomenología aporta la sensibilidad”, sostuvo. Asimismo, aclaró que su planteamiento “no pretende ser una respuesta, sino que es una manera de seguir conversando”, abriendo una vía para investigar el cambio desde la experiencia misma y comprender mejor esos momentos en que surgen nuevas formas de relacionarse consigo mismo.
Ve la presentación del Dr. Roberto Arístegui, a continuación: