La directora del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental Oriente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile participó como experta invitada en la Comisión de Familia, Infancia y Adolescencia del Senado, donde aportó una mirada desde la psicología evolutiva, la psicopatología del desarrollo y la clínica al proyecto de ley que busca fortalecer la protección de menores de 14 años frente a la exhibición o entrega de material pornográfico.

La Dra. Anneliese Dörr durante su intervención en la Comisión de Familia, Infancia y Adolescencia del Senado.
La Dra. Anneliese Dörr, directora de nuestro departamento, participó como experta invitada en la Comisión de Familia, Infancia y Adolescencia del Senado de la República, instancia que inició el estudio del proyecto de ley que modifica diversos cuerpos legales para agravar las sanciones por la entrega o exhibición de material pornográfico e inadecuado a menores de 14 años. La sesión reunió además al Subsecretario de la Niñez, Marcelo Sánchez y al Defensor de la Niñez, Anuar Quesille, entre otras autoridades.
Durante su presentación, la académica enfatizó que la discusión debe centrarse en la etapa de desarrollo de niños y jóvenes. “Cuando uno habla de un menor, no es un adulto pequeño, es cualitativamente distinto”, señaló. Asimismo, sostuvo que “en la adolescencia se produce una reconfiguración del cerebro y es ahí donde yo creo que hay que poner el foco”, advirtiendo que la exposición a contenidos sexuales explícitos ocurre en un momento en que la identidad, la afectividad y la sexualidad aún se encuentran en proceso de formación.
Uno de los principales argumentos de la Dra. Dörr fue que la protección de niños y adolescentes no debería depender exclusivamente de demostrar un daño clínico individual, sino del momento evolutivo en que ocurre la exposición. “No se requiere demostrar que el daño ocurra en todos los casos. (…) Basta con que exista asociación, evidencia de asociación o de correlación que sea clínica, que sea potencialmente grave, para justificar una norma preventiva”. En ese contexto, subrayó que la causalidad en este tipo de fenómenos “no es lineal y única”, ya que intervienen factores como la edad, la resiliencia y el entorno de cada menor.

La Comisión de Familia, Infancia y Adolescencia del Senado, reunió a senadoras, senadores y autoridades invitadas para el estudio del proyecto de ley sobre protección de menores frente a material pornográfico.
La especialista también profundizó en las características propias de la adolescencia, donde explicó que, además de los cambios biológicos, esta etapa implica una importante reorganización psicológica, afectiva, cognitiva y moral. “Un niño, un adolescente puede tener un cuerpo que ha comenzado a madurar, pero eso no significa que tenga las herramientas afectivas, cognitivas, morales para procesar contenidos sexuales adultos”, indicó. Por lo que una exposición precoz a determinados estímulos puede alterar procesos fundamentales del desarrollo.
Respecto del impacto de la pornografía, la directora sostuvo que este tipo de material no solo muestra imágenes sexuales, sino que también transmite modelos culturales sobre el cuerpo, el deseo y las relaciones interpersonales. “Cuando digo que la pornografía funciona como modelo cultural, no quiero decir solo que muestra imágenes sexuales; quiero decir que transmite una forma de entender el cuerpo, el deseo, el poder, el consentimiento y el vínculo que yo tengo con los demás”, explicó. A su juicio, cuando estos contenidos se convierten en una de las primeras referencias sobre sexualidad, se pueden instalar expectativas y patrones de comportamiento antes de que exista la madurez necesaria para comprenderlos críticamente.
Al concluir su intervención, la Dra. Dörr llamó a que la discusión legislativa incorpore la evidencia científica disponible y el conocimiento acumulado sobre el desarrollo humano, destacando que existe evidencia consistente que demuestra asociaciones entre la exposición temprana y dificultades en la socialización sexual, estereotipos de género y el uso de la pornografía como modelo de aprendizaje sexual. En ese sentido, concluyó que “no basta preguntarse si el adulto tuvo o no una motivación sexual subjetiva, también hay que mirar la exposición objetiva que tuvo” el niño o adolescente, reafirmando la necesidad de adoptar un enfoque preventivo en la protección de la infancia.
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