Una investigación liderada por la Dra. Anneliese Dörr, directora de nuestro departamento, analizó la autolesión no suicida en adolescentes y jóvenes como una forma de expresar el malestar emocional actual, mostrando cómo factores familiares, identitarios y socioculturales influyen en su aparición y persistencia.

Dra. Anneliese Dörr, directora del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental Oriente y autora principal de la publicación.
El artículo “Adolescent Non-Suicidal Self-Injury: An Integrative Review of Clinical, Psychopathological, and Sociocultural Dimensions”, recientemente publicado en la revista Psychopathology, fue liderado por la Dra. Anneliese Dörr, directora del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental Oriente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, junto a nuestros académicos Sandra Viani y Pablo Salinas, y el profesor Rainer M. Holm-Hadulla, del Centro de Medicina Psicosocial de la Universidad de Heidelberg. El trabajo propone una mirada integradora para comprender el aumento sostenido de la autolesión no suicida en jóvenes durante las últimas décadas y los tratamientos que la evidencia reporta como más efectivos.
Basado en una investigación cualitativa, el estudio recoge entrevistas clínicas semiestructuradas a 20 adolescentes y jóvenes que presentaban conductas de autolesión mediante cortes en la piel. El análisis se organizó en cuatro dimensiones clave: dinámica familiar, construcción de la identidad, inicio y contexto del síntoma, y función psicológica de la autolesión. Los resultados muestran que estas conductas suelen emerger frente a experiencias de intenso malestar emocional, vividas como imposibles de expresar verbalmente.
“La autolesión no suicida en adolescentes no es solo un problema individual o clínico, sino que es también una forma de expresar un malestar profundo que está estrechamente vinculado a la inestabilidad de los vínculos, a las dificultades para construir identidad y a las exigencias de la sociedad actual”, indica la Dra. Dörr.
Entre los principales hallazgos, el artículo identifica dificultades persistentes en la regulación emocional, sentimientos de vacío e inestabilidad identitaria, así como vínculos familiares marcados por carencias de contención emocional, relaciones ambivalentes o límites difusos. En este contexto, la autolesión aparece como un intento de transformar un sufrimiento psíquico intolerable en una experiencia corporal controlable, otorgando un alivio transitorio que, sin embargo, favorece su repetición.
“Cuando un adolescente se autolesiona, muchas veces no busca dañarse, sino regular emociones que se vuelven intolerables y que no encuentran un espacio para ser expresadas en palabras. Por eso, el tratamiento debe ir más allá del síntoma y considerar la historia, los vínculos y el contexto social del paciente”, comenta la investigadora.
Y agrega que “también es importante considerar algunos estilos actuales de crianza, en donde muchas veces impera una relación simétrica entre padres e hijos, que no sirve como guía para enfrentar la confusión propia de la adolescencia e insertarse en la adultez. En este sentido, las experiencias de los padres no son apreciadas ni imitadas por los hijos, hecho que los deja solos en la tarea de resolver el tema identitario, es decir, no contarían con una guía que los oriente”, puntualiza la académica.
Uno de los aportes centrales del trabajo es situar estas experiencias individuales en un marco sociocultural más amplio. Desde esta perspectiva, los autores plantean que características de la sociedad contemporánea, como la hiperconectividad digital, la exposición permanente a la mirada externa y el debilitamiento de los vínculos interpersonales, influyen en la fragilización de la identidad adolescente y en nuevas formas de expresión del malestar psíquico.
Finalmente, el artículo subraya la necesidad de abordajes terapéuticos integrales, que combinen intervenciones basadas en evidencia para la regulación emocional -como la Terapia Conductual Dialéctica para adolescentes- con un trabajo clínico orientado a la construcción de identidad, el fortalecimiento de los vínculos y la comprensión del contexto sociocultural del paciente. De este modo, la investigación busca aportar herramientas conceptuales y clínicas para una comprensión más profunda y situada de la autolesión no suicida en jóvenes.