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Propósitos para el 2021: Prestar más atención al bienestar que tenemos y que podemos compartir

Tiempo de balances y tiempo de planes. El doctor Arturo Roizblatt, académico del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental Oriente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile llama a la reflexión y a la generosidad con miras al nuevo año.

Dr. Arturo Roizblatt, psiquiatra y académico del Depto. de Psiquiatría y Salud Mental Oriente.

La súbita interrupción de las rutinas es, entre muchas razones, lo que ha provocado ansiedad, alteración del sueño, irritabilidad y desánimo en esta nueva realidad que nos trajo la pandemia por Covid-19. Produjo un terremoto en el desarrollo de las prácticas que desafió la capacidad de aceptar que algunas no se puedan continuar realizando; como ir al lugar habitual de trabajo y compartir socialmente, asistir a gimnasios, participar de ritos religiosos o mantener relaciones sociales. Las personas, parejas y familias que han sido flexibles y han logrado hacer modificaciones a las reglas, normas, roles e incluso jerarquías con las que vivían al interior de sus hogares y con la sociedad entera, han podido funcionar mejor. Quien trabajaba fuera de su casa, eventualmente ahora está cesante y quien trabajaba en el hogar, a lo mejor ahora lo hace de forma remunerada. Quien no hacía tareas escolares con sus hijos, quizás ahora es quien se encarga de ellos; y todos esos cambios han requerido esfuerzo que deben ser tan gratificantes para los que los han realizado como, ojalá, reconocidos por quienes han participado de sus beneficios.

¿De qué manera influyó emocionalmente el encierro? La sensación de desamparo y el no saber o imaginar la duración de los efectos de la pandemia generaron, por una parte, angustia por la incertidumbre propia, de los familiares o amistades debido al temor a contraer la enfermedad o al saber de la muerte de seres queridos; pero también por el largo aislamiento social y, en la mayoría de las personas, por la preocupación que genera la grave situación económica, propia o de los cercanos. Ha sido un dolor por lo mucho que se ha perdido en muy diferentes áreas de la vida.

Las emociones también fueron tocadas por el teletrabajo. Muchas personas comentan que les ha ahorrado el tiempo que requerían para llegar a su lugar de trabajo y eso permitió un mayor acercamiento a su familia, lo que agradecen. También destacan la posibilidad que han podido mantener su actividad laboral, no obstante lo demandante que puede ser preocuparse al mismo tiempo y en el mismo lugar (la casa) del trabajo, el hogar y la paternidad/maternidad. Tema aparte es el mayor cansancio que provoca este tipo de desempeño, lo que ha desbalanceado el equilibrio de la vida, provocando muchas veces disfuncionalidad al interior de la familia; el desafío ha sido reorganizar todo el sistema de funcionamiento, dándose el tiempo para conversar cómo hacerlo y el espacio para tolerar los cambios que se requieren.

Considerando que esta situación perdurará por un período indefinido, darse ese tiempo para planificar el 2021, con esperanza pero aún con incertidumbre, es una tarea indispensable. Y en ese sentido, el nuevo desafío para nosotros y para nuestra sociedad es prestar más atención al bienestar que tenemos y que podemos compartir. Centrarse en la generosidad, la empatía y la misericordia; creo que muchos podemos hacer más en ese sentido en este nuevo año por venir.

Fuente: Comunicaciones Facultad de Medicina UChile.


Por: Elisa Barrientos, comunicaciones Departamento de Psiquiatría y Salud Mental Oriente
Publicado el 5/01/2021