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Pedofilia: un trastorno de la conducta del que mucho se habla y poco se sabe

En el marco de los numerosos casos de abuso sexual que se han reportado en los medios de comunicación en los últimos meses, incluidoslos nuevos testimonios contra el fallecido cantante Michael Jackson en el documental “Leaving Neverland”, la pedofilia es un concepto que se usa una y otra vez, no siempre con total acierto. De qué hablamos cuando nos referimos a este trastorno, qué lo origina, qué lo diferencia de la pederastia y cuáles son sus posibilidades de tratamiento. Yamil Quevedo, académico del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental Oriente de la Facultad de Medicina, ofrece en la siguiente entrevista una mirada a este trastorno, desde la salud mental.

Dr. Yamil Quevedo, psiquiatra y académico del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental Oriente.

“Actualmente la psiquiatría entiende a la pedofilia como un trastorno de la conducta, y los manuales estadísticos la definen como un patrón más o menos estable en el tiempo. Es decir, se considera un trastorno cuando personas adultas o mayores de 16 años tienen conductas, fantasías, pensamientos recurrentes o deseos intensos en la esfera sexual, con niños prepúberes por más de seis meses. Esa es la definición”, dice doctor Yamil Quevedo, psiquiatra de adultos y académico de nuestro plantel.

No obstante, agrega el especialista, “uno puede advertir que esta definición en sí misma tiene algunas dificultades, porque no permite separar lo que puede estar en el mundo interno y las conductas que pueden dañar a otros. Además, para configurar trastorno o desorden, tiene que generar dificultades o distrés significativo en la persona o en otros”.

Recabar números respecto a este trastorno es complejo, dado el castigo social que enfrentan quienes lo padecen y la criminalidad a la que se asocia. “Algunos estudios reportan una prevalencia de 3 a 5 por ciento de población general. La mayoría son estudios en hombres”, advierte el doctor Quevedo. Siguiendo la literatura vinculada al tema: en los casos de abuso infantil los perpetradores son mayoritariamente hombres, no obstante, el especialista señala que hay estudios que refieren que sólo un 50 por ciento de los abusadores de niños se declaran pedófilos.

Más allá de la definición clásica, ¿cómo podemos entender este trastorno?

La pedofilia puede ser un desarrollo de una conducta, de una tendencia de un aspecto de la personalidad, o puede existir lo que se llama una pedofilia adquirida. La pedofilia adquirida, se refiere a personas que previamente no habían experimentado esa conducta, y después de sufrir alguna lesión cerebral, que puede ser traumática, tumoral o degenerativa, empiezan a presentar este tipo de conductas.

¿A qué edad comienza a presentarse la pedofilia en las personas?

Para hacer el diagnóstico tienes que tener más de 16 años. Ahora cuando se han hecho estudios, algunas personas refieren que siempre han sentido un deseo sexual con niños prepúberes de uno o de ambos sexos.

¿Alguien que sufre este trastorno sólo tiene deseo sexual por niños o puede tener un también deseo por otros adultos?

Dentro del trastorno de pedofilia, existen varias distinciones: puede existir una pedofilia exclusiva o no exclusiva, es decir, puede pasar que la persona tenga deseo sexual también por adultos. Además puede ser una pedofilia hacia niños, hacia niñas o hacia ambos. Todas esas posibilidades se dan.

Diversas patologías de salud mental están vinculadas en parte a una base genética determinada, ¿la herencia tiene algún rol en el desarrollo de este trastorno?

La etiología de la pedofilia no se conoce con completa claridad, en el sentido de que como está arraigada a la personalidad, entonces, entendemos que es un desarrollo, e involucra cierto riesgo genético, cierta susceptibilidad genética, pero influye en este desarrollo, por ejemplo, situaciones de abandono, abuso, maltrato, vividos tempranamente o en otras etapas de la vida. Ahora, también hay un sinnúmero de personas que han vivido experiencias extremas y no manifiestan estas conductas. Es súper complejo. En las pedofilias adquiridas se suma una causa orgánica que afecta regiones cerebrales críticas para la regulación de los afectos y la conducta. Ahí pueden haber causas como tumores cerebrales, accidentes traumáticos, enfermedades degenerativas y otras causas neurológicas. Pero muchas personas teniendo esas mismas lesiones, no presentan este trastorno.

¿Qué es lo que se hace con este tipo de pacientes?, ¿existe algún esquema de tratamiento?

Hay diversas alternativas desde el punto de vista psiquiátrico. Ahora, las tasas de respuesta son más bien bajas porque éste es un patrón muy arraigado.

Dentro de las posibilidades de manejo, está el uso de medicamentos que puedan inhibir los deseos o pueden ayudar al control. Existe también el bloqueo hormonal, que disminuye los niveles de testosterona, y por lo tanto, también disminuye el deseo sexual o las conductas impulsivas. También están las estrategias de manejo cognitivo-conductual orientado a la reducción de las conductas y a aliviar el sufrimiento de la persona. Las alternativas de manejo no están orientadas a modificar el deseo sexual sino a detener conductas que pueden dañar a sí mismo o a los otros, y a disminuir el sufrimiento subjetivo que esto puede provocar, sobre todo en los pacientes en que este deseo va en contra de su propio estándar moral y sufren para inhibir esta conducta. Eso desde el punto de vista clínico, ahora, la sociedad frente al aspecto criminal de una persona que daña a otra tiene otras alternativas de manejo, como la restricción de la libertad de la persona, los registros públicos de quienes sufren pedofilia, la monitorización permanente, la restricción de estar cerca de niños o estar en cargos que impliquen estar con niños, como ser profesor. Todas esas también son alternativas para evitar el daño a terceros

¿Cómo se puede ayudar a una persona que sufre este trastorno?

Lo habitual es que estas personas viven esto con profunda vergüenza y dolor, y la mayoría de las veces no lo hablan con nadie. Ahora, estas conductas que dañan a terceros o ponen en riesgo a terceros se vinculan a una esfera que no tiene que ver con salud mental sino que corre por el carril de la justicia y de las policías. Si uno se llegase a enterar de personas que tienen estas tendencias y que buscan ayuda, hay que orientarlas para buscarla en distintos dispositivos de salud mental. Ahora, esa situación es bastante infrecuente, porque habitualmente las personas no lo hablan.

Desde el punto de vista clínico, ¿la pedofilia requiere un tratamiento de por vida?

Probablemente requiera cierta intensidad en un principio y un monitoreo y seguimiento permanente. En el caso de las pedofilias adquiridas, muchas veces al resolverse la causa, un medicamento que lo causara, o remover un tumor o una lesión, muchas veces se pasa.

Fuente: Francisca Siebert, Prensa UChile.


Por: Elisa Barrientos, comunicaciones Departamento de Psiquiatría y Salud Mental Oriente
Publicado el 24/04/2019