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“No sólo se trata de disminuir el horario laboral, sino que debe ir acompañado de medidas complementarias”

Mejorar las condiciones de trabajo en el país para impactar positivamente en la salud física y mental de los trabajadores, es la razón detrás del debate que durante las últimas semanas se ha expresado en dos proyectos de ley diferentes: la propuesta del gobierno de flexibilizar la jornada laboral, y el proyecto de la diputada Camila Vallejo de reducirla de 45 a 40 horas semanales. El psiquiatra Pablo Salinas, académico del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental Oriente de la Facultad de Medicina, analiza en esta entrevista algunos factores de riesgo existentes en los lugares de trabajo, y algunas medidas de autocuidado que pueden adoptar.

Dr. Pablo Salinas

Más allá de las discusiones políticas que se han generado respecto al tema, lo cierto es que los datos indican que las enfermedades profesionales de origen mental han aumentado un 52 por ciento en los últimos cuatro años, un alza que sostenida en el tiempo y que impacta no sólo en el bienestar de los trabajadores, sino que en la economía de los países. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, se estima que enfermedades como la depresión y la ansiedad cuestan anualmente a la economía mundial 1 billón de dólares en pérdida de productividad.

Según el psiquiatra Pablo Salinas, académico del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental Oriente de la Facultad de Medicina, y jefe del equipo de psiquiatría de la Mutual de Seguridad, una de las razones que ha provocado este aumento es que las enfermedades mentales han logrado mayor visibilidad y la sociedad ha tomado mayor conciencia de su existencia y prevalencia.

Sin embargo, indica que esta situación no es particular de nuestro país y que no estamos muy alejados de la realidad mundial. “No hay nada que llame demasiado la atención en cuanto a las cifras que tenemos en Chile. No tenemos números tan altos. Yo creo que, en el último tiempo, se ha dado un mensaje un poco alarmista respecto de esto. Por ejemplo, se hablado mucho sobre las altas tasas de suicidio y si nos comparamos con la mayor parte del mundo, nos encontramos en el promedio”, comentó el especialista.

De acuerdo a los datos conocidos y a su experiencia clínica, el trastorno adaptativo –relacionado con factores traumáticos y estresantes- es el que se presenta con mayor frecuencia. “Después de eso le sigue la depresión, y también son habituales los trastornos de estrés agudo y de estrés postraumático que son lo que sufren aquellas personas que son agredidas por terceros o que están expuestos a hechos violentos. Eso genera un gran impacto psicológico que requiere tratamiento”, señaló el académico.

¿A qué se puede atribuir esta alza sostenida que han tenido las enfermedades profesionales de origen mental?

Ocurren varios fenómenos, uno de ellos es que se ha tomado conciencia que la salud mental es una prioridad. Ese cambio tiene que ver con la implementación de políticas públicas como la incorporación de la depresión, el trastorno bipolar y la esquizofrenia en el GES. Eso ha cambiado la mirada de los médicos, de los pacientes y de la población en general, porque éstas eran enfermedades que no tenían un acceso garantizado previamente, por lo que mucha gente no se las trataba. Desde la puesta en marcha de este plan, la gente comenzó a consultar masivamente por depresión y otras enfermedades del ánimo, y eso termina impactando en las mutualidades que son las instituciones que tienen que recibir a los pacientes con trastornos psiquiátricos que son de probable origen laboral.

Se habla también que existiría un sobrediagnóstico de las patologías mentales, ¿cuál es su opinión de ello?

No estoy tan seguro de que ocurra esto. Yo creo que lo que sucede es que existen malos diagnósticos, porque circunscribiéndonos a este tipo de enfermedades, los médicos generales no están habitualmente capacitados para poder diferenciar bien los distintos tipos de trastornos mentales, porque algunos tienen síntomas que son muy parecidos. No son enfermedades de un diagnóstico tan sencillo.

¿Cuáles son los factores de riesgo presentes al interior del trabajo y que pueden afectar la salud mental de los trabajadores?

Eso depende del tipo de trabajo, ya que hay algunos que implican un mayor riesgo físico y otros un mayor riesgo psicológico. Eso sí, los estudios demuestran que las personas que están en mandos medios y que tienen personas a su cargo, pero a la vez tienen jefes por sobre ellos, se ven enfrentados a mucho estrés.

Por otro lado, las personas que trabajan atendiendo público están sometidos a un alto nivel de estrés y están expuestos a un mayor riesgo psicológico porque trabajan en un ambiente que puede ser muy hostil y son más vulnerables de recibir algún tipo de agresión, como reclamos o asaltos.

¿Frente a qué síntomas el trabajador debe pedir ayuda?

Puede presentar desde síntomas que son muy débiles a síntomas más severos. Por ejemplo, entre los más leves está la falta de concentración, el querer salir rápido del trabajo e irse para la casa hasta otras cosas como problemas para dormir o sensación de nerviosismo antes de ir a trabajar. Esto es muy parecido a cuando los niños no quieren ir al colegio y el día antes comienzan a sentirse mal. Con el trabajo puede pasar exactamente lo mismo.

En ocasiones ocurre que el trabajador debe reintegrarse al mismo ambiente y condiciones que lo enfermaron, ¿qué se puede hacer en estos casos?

En general, las mutualidades tienen planes de reintegro laboral, donde se abordan los aspectos que pueden haber causado la patología en la persona. Lo que pasa es que a pesar de ello, hay trabajos donde la exposición al riesgo es muy alta, por ejemplo, alguien que es maquinista de un tren, siempre va a estar expuesto a la posibilidad de atropellar a gente y eso no es muy evitable a pesar de que la empresa haga todo lo que pueda.

¿Qué medidas de autocuidado pueden adoptar los trabajadores?

Sobre todo no sobrecargarse de trabajo. Si bien es cierto que algunos trabajos sobrecargan a las personas y que las necesidades económicas individuales pueden ser altas, si alguien decide trabajar 60 horas semanales tiene que saber que eso le va a pasar la cuenta en algún momento.

Un consejo ideal sería decir “trabaja en lo que te gusta”, pero es un consejo idílico, no toda la gente puede acceder a eso. Frente a esto, se puede indicar que traten de abordar el trabajo de la mejor manera posible, es decir, trabajar en las horas que correspondan, no llevarse trabajo para la casa, tratar de no hacer horas extras e intentar dejar los fines de semana libre.

¿Qué opina de la iniciativa liderada por la diputada Camila Vallejo que busca reducir la jornada laboral de 45 a 40 horas?

Habrá que conocer cuál es su real impacto, ya que tal vez no tenga ninguno. Porque si en un trabajo te presionan las 8 horas que estás en el día, con una hora menos probablemente te van a presionar más. Entonces, no debe tratarse sólo de disminuir el horario laboral, sino que esto debe venir acompañado de medidas complementarias, porque hay que tener en cuenta que los trabajos de las personas son muy diversos. Por ejemplo, uno que dependa del cumplimiento de metas: si tienes menos horas en el trabajo cómo vas a alcanzar a hacer lo mismo en menos horas.


Por: Elisa Barrientos, comunicaciones Departamento de Psiquiatría y Salud Mental Oriente
Publicado el 22/05/2019