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Anneliese Dörr: “En Chile el pito pasó a ocupar el lugar del cigarro”

Entrevista realizada por La Segunda a nuestra académica, Dra. Anneliese Dörr, quien por más de quince años se ha dedicado a investigar los efectos de la marihuana en niños y adolescentes.

“Aquí hay una gran industria que está haciendo mucha plata con esta droga. Ponen el logo de la marihuana incluso en champús y cremas”, señala nuestra académica Anneliese Dörr.

El tono rojo de su rouge contrasta con los colores tierras de una ciudad pintada por su marido, el artista chileno Juan Subercaseaux. Esta tarde soleada, Anneliese Dörr (55) está sentada a espaldas de esta obra pictórica colgada en el living de su casa en Providencia. “No tengo muchos cuadros de Juan, porque los vende todos; a mí nunca me ha pintado mucho”, ríe.

Doctora y magíster de la Universidad de Chile, Dörr egresó de psicología de la U. Diego Portales y es hija del connotado psiquiatra Otto Dórr, (Premio Nacional de Medicina 2018). Madre de dos hijos (entre 18 y 21 años), por más de quince años se ha dedicado a investigar los efectos de la marihuana en niños y adolescentes. Asimismo es ex directora del departamento de psiquiatría y salud mental oriente de la Facultad de Medicina de la U. De Chile (hasta la semana pasada) y desde hace más de dos décadas es docente de dicha facultad. “El primer concepto que se me viene a la mente cuando escucho la palabra marihuana es engaño. En Chile el pito pasó a ocupar el lugar del cigarro. En la última década el consumo del cigarrillo bajó un 76,4 % y la marihuana subió hasta llegar a cifras récord mundiales”.

Parte del consejo consultivo de Senda, y con cuatro estudios sobre el efecto de el cannabis en menores de edad (entre 2006 y 2021), en sus recientes cartas a El Mercurio la experta alzó la voz sobre la legalización de la marihuana. “Junto a varios presidentes de sociedades médicas manifestamos que la postura pro legalización de ciertos candidatos a primarias nos parecía irresponsable. Si las leyes liberalizan el consumo, el mensaje es que la marihuana es inocua, lo que disminuiría aún más su percepción de riesgo. Así, se normaliza su uso, su consumo y aumentan los consumidores”, comenta.

-Incluso el candidato presidencial de Apruebo Dignidad, Gabriel Boric, en uno de los debates televisivos sostuvo: “la marihuana es perjudicial para la salud, aunque es menos dañina que el tabaco y el alcohol”.
No se puede comparar qué hace más deterioro, si la marihuana o el cigarro; ambos dañan de manera distinta. El cannabis afecta la inteligencia, el ánimo y el proyecto de vida. El tabaco tiene relación directa con el cáncer y otros problemas graves de salud. Pero en el corto plazo es muy diferente el efecto. Puedo manejar habiendo fumado un cigarro y no se verá afectado el centro de la coordinación motora. Mientras que con la marihuana sí se verá alterado. Por lo tanto, si conduzco bajo sus efectos fácilmente puedo chocar.

“La verdad siempre prevalece”

La cuarta de siete hermanos y ex alumna de Las Ursulinas de Vitacura y del Colegio Alemán (en cuatro medio), la académica toma un sorbo de té mientras recuerda su época en Alemania. Nacida en Hindenberg, a los trece años regresó a vivir a esta ciudad europea.

Su padre, Otto Dörr y su madre, Carmen Álamos, con entonces cuatro hijos (tuvieron siete), se trasladaron en 1978 a la urbe, donde el psiquiatra cursó un doctorado en la universidad de Heidelberg y trabajó en la clínica psiquiátrica de la ciudad. “Cuando llegué tuve que aprender alemán. Fue como que me sumergieran en una piscina. No escuchaba ni entendía nada, hasta que agarré el idioma”, relata.

En la casa de los Dórr se escuchaba música clásica y sobre todo se conversaba. “Tengo una hermana que es cantante de ópera; fui muy educada en la música. Mi papá pasaba por épocas. Cuando era chica le dio por escuchar las sinfonías de Gustav Mahler. En la mesa siempre se conversaban temas a fondo, de lo que fuera. Pero no éramos de seguir costumbres germanas. El papá no es de la colonia alemana; es de Curicó y mi abuelo, también llamado Otto Dörr, nació en Chile”, cuenta.

Y continúa: “Mi padre en la casa siempre ha sido muy gozador, le encanta reírse, pero como psiquiatra es más serio”. Sin embargo, su silencio era evidente cuando se trataba de Cristián, el segundo de sus hijos hombres (son cinco mujeres), quien en 1968 y con cinco años falleció en un accidente doméstico. “Mi hermano estaba jugando con el mayor, Otto, que tenía seis y se resbalaron en una terraza que estaba encerada; los dos atravesaron un ventanal. A Cristián le tocó la peor parte y un vidrio le rompió una arteria; terrible, yo tenía tres años. Fue en la casa de una tía en Santiago. Vivíamos en Concepción porque mi papá trabajaba en el hospital psiquiátrico de allá y ese fin de semana mis padres habían venido con mis dos hermanos al matrimonio de unos familiares”.

– ¿ Cómo se recupera una familia de una pérdida así?

Mis padres nunca pudieron hablar del tema, porque era demasiado doloroso para ellos e hicieron su propio duelo. Con mis hermanos no tocábamos mucho lo de Cristián con los papás, solo lo hablábamos entre nosotros. Tengo pocos, pero marcados recuerdos con él, que todavía guardo en mi cabeza. Como era bien golosa, tuvimos momentos culinarios comiendo juntos Cerelac en la cocina.

Los Dörr fueron una familia más bien conservadora que vivió varios años en El Arrayán, después en Providencia y en los noventa en Estoril. “A partir del año 74 mi papá estuvo en desacuerdo con el régimen de Pinochet. Se opuso cuando se dio cuenta de que estaban ocurriendo atropellos a los derechos humanos. Además, durante la dictadura se intervino la Universidad de Chile y su clínica psiquiátrica. En 1975 expulsaron de esa clínica a siete profesores, entre ellos a mi padre, lo que le causó mucho dolor. A raíz de eso nos fuimos voluntariamente a Alemania por un par de años. El papá fue bien valiente; cuando volvimos a Santiago no había libertad de prensa y él escribió contra la tortura y el exilio en los diarios”.

– En una entrevista de 1987 a su padre, que le hizo Patricia Politzer para “La Época”, él comentó: “La tortura produce daños irreparables”.

Así es, sostuvo que las víctimas de la tortura quedan con una incapacidad para enfrentar la vida. Y con sus posturas se expuso. Recuerdo que un par de veces me tocó contestar el teléfono y nos amenazaron. Me imagino que eran los de la Dina. Yo pensaba que era una broma. Todavía tengo grabada esa voz de hombre que me dijo: “Váyanse del país”.

– Su padre también escribió cartas en medios durante los noventa. Y en 2018, cuando lo nominaron al Premio Nacional de Medicina, recibió acusaciones de agrupaciones de familiares de detenidos desaparecidos ante el Colegio Médico para quitarle este galardón. Alegaban, entre algunos argumentos, que en esa misiva de El Mercurio él apoyó a Villa Baviera sosteniendo que primero se debía comprobar la inocencia del enclave. De esto, él se retractó en ese diario en 2013, afirmando que nunca conoció a Paul Schafer y que fue solo tres veces al lugar. ¿Cómo vivió estas acusaciones?

Me dolió mucho, porque sabía que era totalmente falso. Fue una calumnia sin argumentos. La verdad siempre prevalece y la trayectoria y rectitud del papá es muy sólida. Por algo le dieron el premio igual. La comisión del Premio Nacional de Medicina investigó todas las denuncias y estimó que no había ninguna razón desde el punto de vista médico ni moral para no concederle este reconocimiento. Como decía Santa Teresa de Jesús: “la verdad padece, pero no perece”.

– ¿De dónde vinieron estas imputaciones?

No tengo idea, a lo mejor son prejuicios. Algunos, tal vez, se hacen una imagen de mi padre muy alejada de la realidad. Ya sea por ser alto y de origen alemán lo ponen en un saco. El doctor Niels Biedermann, que es médico de la Colonia Dignidad, contratado por el gobierno alemán como psiquiatra de los colonos víctimas de Schafer, siempre ha sostenido que Otto Dörr nunca existió en la Colonia y que nadie de sus pacientes lo conoce. Lo bueno es que mi papá enfrentó con valentía este episodio. Hoy tiene 83 años, sigue formando a futuros psiquiatras, haciendo clases y atendiendo en su consulta.

“La confusión que se le ha provocado a la población es gravísima”

En marzo pasado Dörr comenzó su quinta investigación sobre el consumo de marihuana. Esta vez lo hizo en la Clínica Las Condes, donde el estudio fue liderado por Sonia Neubauer, directora del departamento de medicina nuclear del establecimiento. “Estamos analizando junto a un grupo de especialistas cuán reversible puede ser el daño del consumo de marihuana en 30 jóvenes, de entre 18 y 25 años, que dejaron de fumar por seis meses”.

– ¿Quiénes están detrás de la cruzada por la legalización?

Aquí hay una gran industria que está haciendo mucha plata con esta droga. Ponen el logo de la marihuana incluso en champús y cremas. Además, se ideologizó el tema y a los pro marihuana se les ve como libre pensadores. Nuestro país no puede costear una tercera droga legal, aparte del tabaco y el alcohol. No olvidemos que ese costo en salud y rehabilitación es mayor que todo el gasto que generan las sustancias ilegales juntas. Se mezcló la idea de que podía ser medicinal y la confusión que sele ha provocado a la población es gravísima. Los estudios científicos reiteradamente muestran el daño que produce, sobre todo en la capacidad intelectual de niños y adolescentes. Afecta el lóbulo prefrontal, encargado de la planificación; daña el hipocampo, que tiene relación con la memoria y gatilla psicosis, entre otros efectos.

– En las recientes cartas en El Mercurio, donde usted y académicos de sociedades científicas defendieron la no legalización de la marihuana, se encontraron con otras misivas como las del economista Klaus Schmidt-Hebbel. Él afirmó que para esgrimir sus argumentos ustedes usaban datos seleccionados a conveniencia.

Le respondimos en ese diario que efectivamente nos nutrimos de estudios de organismos oficiales, los cuales no funcionan a conveniencia. Y que no hemos encontrado uno solo serio que apoye una política de liberalización de la marihuana. El señor Schmidt-Hebbel plantea una férrea defensa del libre mercado, lo que desde su disciplina puede tener lógica. Pero no puedes, por ejemplo, poner el cianuro o el opio en ese sistema económico; debe primar la seguridad de la población.

– Usted ha dicho que legalizarla solo incrementaría el consumo.

Absolutamente, hay estudios que muestran que, en estados de EE.UU., como Colorado, donde se ha legalizado la marihuana ha aumentado el consumo. En Uruguay y Canadá también se ha incrementado. Los primeros tres años en Uruguay, después de la legalización para uso recreacional, se triplicaron las ventas, porque bajó la percepción de riesgo. En nuestro país no hay cárcel por el consumo sino por el narcotráfico. Por eso debemos poner más énfasis en la prevención y en la percepción de riesgo.
Fuente: Carolina Méndez, La Segunda

Por: Elisa Barrientos, comunicaciones Departamento de Psiquiatría y Salud Mental Oriente
Publicado el 27/07/2021