En la Edad Media el “ars moriendi” era un continuo del “ars vivendi”, o arte de vivir. Cuando la expectativa de vida era muchísimo menor a la actual, cuando los hijos que llegaban a la adultez eran menos que los nacidos vivos, la muerte era parte de las familias y del devenir cotidiano. Hoy casi es un traspié indeseable en la atención médica, institucionalizada y evitada hasta el ensañamiento; convierte a la tristeza en algo por tratar con pastillas, al luto en un sentimiento con días hábiles de duración y al hablar de ella en un privilegio sólo de quienes decidirán por otro. Pero en una facultad que forma a quienes cuidan la salud, crece el espacio para que morir vuelva a ser un buen final. Respecto a este tema, la Dra. Anneliese Dörr, directora del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental Oriente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, participó como entrevistada en el artículo “Recuperando el arte del buen morir”, publicado por la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, que aborda la necesidad de avanzar hacia una comprensión más humana e integral de los procesos de fin de vida. En la publicación, nuestra […]




















